En estos días, se está desarrollando la étapa final del proceso, en que las jefaturas realizan la entrega de la precalificación a cada funcionario, y hemos notado con preocupación que los fenómenos negativos en torno a la aplicación del proceso de calificaciones se han multiplicado. Es por ello que nos proponemos impulsar y apoyar el que todos y todas hagan uso de su derecho a observar las precalificaciones, y que el mal uso y el abuso del mecanismo de calificación sean corregidos en la Junta Calificadora. Esto entiendo que el abuso de los mecanismos de evaluación no es sólo un daño a los funcionarios y funcionarias que se ven afectados directamente, sino que constituye un daño a la organización en su conjunto.Hace aglunos meses, en este mismo blog, realizamos una evaluación de nuestra participación en la Junta Calificadora de la Dirección Nacional. Las dos principales conclusiones que sacamos en ese momento fueron :
- que resultaba indispensable fortalecer la decisión de cada funcionario y funcionaria de jugar un rol activo en este proceso, de asumir la presentación de observaciones, como un derecho que debe ser utilizado frente a situaciones en que éstas sean llevadas de manera unilateral e injusta.
- y que se evidenciaba, al analizar el proceso de calificaciones en su globalidad, la inexistencia de criterios uniformes entre subdirecciones y departamentos para calificar a los funcionarios.
En el Oficio Circular n°25, sobre Políticas para el Ejercicio de las Jefaturas en el SII, se enfatizan las responsabilidades de las jefaturas en las tareas de evaluación, vinculadas a la reotralimentación, la objetividad y el reconocimiento. Este Oficio Circular es la expresión de lo que el Servicio espera de sus jefes, y plantea literalmente que "la retroalimentación y el reconocimiento, en el contexto de trabajo, son herramientas vitales para el jefe ya que a través de estas instancias las personas logran aumentar sus niveles de satisfacción, de compromiso y de rendimiento", y que, en ese contexto, debe "retroalimentar con claridad y en forma oportuna el trabajo efectuado, aceptando que es normal que se produzcan errores (en la medida que estos se mantienen en niveles razonables) y debe tomar las medidas para que los propios funcionarios los corrijan, mostrando por qué un trabajo podría estar mal hecho y qué debería hacer el funcionario de mejorarlo."
Esto también es recogido muy claramente por Reglamento General de Calificaciones en su artículo 4º, al plantear que "los funcionarios que intervengan en el proceso calificatorio deberán actuar con responsabilidad, imparcialidad, objetividad" y que "la forma en que lleven a cabo este proceso deberá considerarse para los efectos de su propia calificación."
Lo cierto es que el Sistema de Evaluación del Desempeño, ha sido por años una de las dimensiones críticas del Estudio de Clima Laboral en nuestro servicio, con una pésima evaluación de parte de los funcionarios. Desde las asociaciones hemos expresado la necesidad de impulsar mejoras sustantivas al proceso de calificaciones. Ésta es una tarea indispensable en una institución que se quiere de calidad y que pretende impulsar una cultura evaluativa al servicio de la mejora continua de sus procesos y funcionamiento para servir a los ciudadanos y ciudadanas.
Esa es la tarea de mediano plazo, la tarea inmediata es que, frente a los fenómenos negativos que hoy estamos viendo, todos y todas asumamos ser protagonistas en el uso de los derechos que tenemos frente a la Evaluación de Despemeño. Esta es la única forma en que, en toda justicia, se nos exija a los dirigentes y representantes del personal cuenta por la forma en que ejercemos nuestros roles.


En estos últimos días, se ha vuelto casi un cliché el declarar que los secundarios están dando una lección a las organizaciones sociales y sindicales, y al conjunto del país.
La lección que nos dan los secundarios es sencilla y conocida por el movimiento de trabajadores: 






La negociación del reajuste del Sector Público para este año 2005 fue quizás la más compleja de los últimos años para las 14 organizaciones de trabajadores que representan a los funcionarios públicos. En ambiente electoral, y sentados frente a los mismos interlocutores con quienes no ha sido posible llegar a acuerdos durante los últimos años, la Mesa del Sector Público presentó, en julio de este año, un documento para iniciar la negociación que contemplaba 14 temáticas.
Es casí una tautología decir que la ética de una persona se construye y se expresa a través de su accionar. De la misma manera, y a lo mejor resulta menos obvio, la ética de una organización se construye en su toma de decisiones. 


